La diplomacia se atasca y Trump mueve tropas: ¿se acerca un nuevo ataque contra Irán?

La prolongación del conflicto y el estancamiento de las negociaciones dejan a Donald Trump ante un margen de maniobra cada vez menor, mientras EE.UU. refuerza su presencia militar en Oriente Medio.
Resumen generado por IA
  • La confrontación entre Estados Unidos e Irán se prolonga con enormes costes para ambas partes y las negociaciones no dan resultados.
  • El aumento récord del precio del diésel en EE.UU. y la ofensiva de los hutíes en Yemen dan a Irán nuevas palancas de presión ante las elecciones de medio mandato.
  • Según un análisis del Instituto Quincy, Trump podría estar dispuesto tras los comicios a una escalada rápida y de gran envergadura contra la infraestructura energética iraní.
  • El politólogo Farhad Ibraguimov considera que la pausa de noviembre podría ser preparación para la siguiente etapa de la guerra, aunque no está claro cómo pondría fin.

La confrontación de Estados Unidos con Irán continúa prolongándose, con enormes costes para ambas partes.

A medida que las negociaciones no dan los resultados deseados y el conflicto se alarga, la opción de lanzar nuevos ataques parece perfilarse cada vez con mayor claridad en el presidente estadounidense, Donald Trump.

¿Qué opciones le quedan a EE.UU.?

Ante un conflicto que se dilata, Donald Trump dispone cada vez de menos opciones para alcanzar un acuerdo que tenga en cuenta sus intereses.

El aumento de los precios del diésel, que han alcanzado niveles récord en EE.UU., así como la ofensiva de los hutíes en Yemen proporcionan a Irán nuevas palancas de presión, especialmente de cara a las elecciones de medio mandato en el país norteamericano.

Sin embargo, es posible que la situación cambie después de los comicios del 3 de noviembre. Según un análisis del Instituto Quincy para la Gobernanza Responsable, Trump podría estar dispuesto en ese momento a una escalada rápida y de gran envergadura, que incluiría ataques contra la infraestructura energética de Irán y acciones para limitar su capacidad de mantener bloqueado el estrecho de Ormuz.

El propio mandatario reconoce que le espera una decisión difícil. "Tenemos que tomar una decisión sobre Irán, y la tomaré yo. Irán ha quedado diezmado, así que la única cuestión es si será por la vía fácil o por la difícil. Lo haremos por la vía fácil o por la difícil", aseveró respondiendo a preguntas de los periodistas.

En este contexto, The Wall Street Journal informa que el Pentágono está enviando a Oriente Medio un tercer grupo de ataque de portaviones y buques adicionales del Cuerpo de Marines, con lo que el número de tropas estadounidenses en la región aumentará en entre 9.000 y 10.000 efectivos.

¿Atacar o no atacar?

El politólogo y experto en Oriente Medio Farhad Ibraguimov considera que, luego de las elecciones, a Trump le resultará más fácil tomar la decisión de lanzar un ataque.

"La pausa de noviembre podría convertirse en un periodo de preparación para la siguiente etapa de la guerra. Esto no significa que después de la votación desaparezcan los costes económicos o la resistencia dentro de EE.UU.", sostiene.

Así, entiende que, al hablar de la disposición a perder San Diego y Los Ángeles, la Casa Blanca podría estar preparando a la población para una nueva fase de la confrontación y acostumbrando a los estadounidenses a la idea de que nuevos ataques contra Irán podrían provocar pérdidas también para EE.UU., "pero que, por la seguridad del país, habrá que asumirlas".

"Los preparativos militares, el estancamiento de las negociaciones y las declaraciones cada vez más extrañas de Donald Trump dan motivos para esperar nuevos ataques contra Irán después de las elecciones. Su magnitud y el momento en el que se producirán siguen siendo una cuestión abierta. Hay muchas menos razones para pensar que la próxima operación obligará a Irán a rendirse", señala.

"Washington todavía no ha explicado de qué modo destrucciones adicionales deberían conducir a un acuerdo que no se logró alcanzar mediante los ataques anteriores y otras medidas, como el llamado 'día D' económico. Por tanto, la respuesta a la pregunta de 'atacar o no atacar' podría acercar una nueva fase de la guerra, dejando sin respuesta la cuestión de cómo ponerle fin", concluye.