La Fiscalía argentina lanzó este jueves una dura acusación contra los profesionales juzgados por la muerte de Diego Armando Maradona, al sostener que protagonizaron "la internación más deficiente y temeraria de todos los tiempos". Los fiscales generales adjuntos de San Isidro comenzaron sus alegatos ante el Tribunal, informó La Nación.
"Estamos en condiciones de afirmar con certeza que existió un grupo de improvisados que olvidaron que trataban a un paciente vulnerable y complejo", afirmó Ferrari. Según el fiscal, los profesionales incrementaron el riesgo para la salud de Maradona "por fuera de lo permitido" y algunos de ellos actuaron "con indiferencia".
La acusación sostuvo que entre el 11 y el 25 de noviembre de 2020 existió una "organización caótica" alrededor del tratamiento del exfutbolista en una vivienda del barrio privado San Andrés, en Benavídez, partido de Tigre. Maradona había sido trasladado allí después de una operación por un hematoma subdural para continuar con una internación domiciliaria.
"Esto debió ser un sanatorio en una casa; no es lo que pasó. Fue la más deficiente y temeraria internación de todos los tiempos", afirmó Ferrari. El fiscal sostuvo que los acusados incumplieron sus obligaciones, realizaron acciones contrarias a las prácticas médicas que correspondían y omitieron medidas que debían adoptar, dejando a Maradona en una situación de "desamparo".
Un equipo médico descuidado
La Fiscalía incluyó dentro del denominado "grupo de improvisados" al neurocirujano Leopoldo Luque, a quien definió como médico de cabecera del astro; la psiquiatra Agustina Cosachov; el psicólogo Carlos Díaz; la coordinadora médica Nancy Forlini; el coordinador de enfermeros Mariano Perroni y el enfermero Ricardo Almirón. En cambio, Ferrari excluyó de esa definición al médico Pedro Di Spagna, el séptimo acusado que enfrenta el juicio.
El estado de salud del campeón mundial había experimentado un marcado deterioro antes de su muerte. En julio, Maximiliano Pomargo, quien fue secretario personal de Maradona, declaró durante el juicio que en octubre de 2020 el exfutbolista atravesaba una "caída libre" y consumía grandes cantidades de alcohol. Según su testimonio, el entorno llegó a evaluar una internación contra su voluntad por sus problemas de adicción.


