El 27 de octubre Israel celebrará sus primeras elecciones desde el inicio del conflicto en la Franja de Gaza y de las guerras con Irán y otros vecinos del Estado hebreo.
Benjamín Netanyahu llega a la cita con la intención de prolongar una vez más su mandato, pero el descontento hacia él crece en la sociedad y los sondeos lo sitúan por detrás de su principal rival.
¿Qué dicen las encuestas?
A dos semanas de las elecciones, la mayoría de los sondeos coloca en primer lugar a Yashar, el partido del exjefe del Estado Mayor Gadi Eisenkot, aunque con una ventaja mínima sobre el Likud de Benjamín Netanyahu. La encuesta de KAN le da a Yashar 23 escaños frente a 21 del Likud, la misma diferencia que registra el Canal 12.
En tercer lugar aparece Juntos, la lista conjunta de Naftali Bennett y Yair Lapid, con unos 12 escaños. Ningún bloque llega a los 61 escaños necesarios para formar gobierno.
Según el promedio de cuatro encuestas publicado por The Jerusalem Post, tanto la coalición de Netanyahu como la oposición sionista rondan los 52 escaños, y los partidos árabes sumarían entre 12 y 15.
¿Podrá Netanyahu mantenerse en el poder?
Netanyahu recurre a su vieja estrategia de campaña y se presenta como el único dirigente capaz de garantizar la seguridad de Israel, según Reuters.
Con el lema 'Netanyahu no se rinde', retrata a sus rivales como "izquierdistas débiles" y advierte que gobernarían con el apoyo de los partidos árabes. Su imagen de protector, sin embargo, quedó muy dañada por el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023.
En una conversación con RT, Yakov Rabkin, profesor emérito de Historia de la Universidad de Montreal (Canadá), subrayó que en la sociedad crecen los reproches contra el primer ministro. "Sus perspectivas no son malas, pero las constantes acusaciones graves en su contra, por ejemplo, las de su exsecretario militar, socavan sus posibilidades. Sigue siendo fuerte el rechazo hacia él en los círculos urbanos con estudios por su política interna", afirmó.
Por su parte, Murad Sadygzade, presidente del Centro de Estudios de Oriente Medio, comentó a RT que en vísperas de las elecciones Tel Aviv podría optar por una escalada para elevar la popularidad del mandatario y que los votantes entiendan que el país "necesita a un hombre duro como Netanyahu".
Al mismo tiempo, el analista subraya que a la sociedad israelí ya no la convencen las constantes amenazas externas.
"Con todo esto de fondo, hay muchas cuestiones de política exterior y una fuerte presión de la comunidad internacional contra las autoridades israelíes, y eso de una u otra forma influye en la opinión de la gente. La situación económica sigue siendo bastante difícil, varios problemas siguen sin resolverse y nadie ha sido castigado por lo ocurrido el 7 de octubre de 2023: por qué se permitió ese ataque, para qué trabaja la inteligencia israelí. En fin, hay muchos matices internos", añadió.
Sadygzade subrayó que, mientras ocupe el cargo de primer ministro, Netanyahu evitará el castigo por las acusaciones de corrupción y la responsabilidad por los hechos del 7 de octubre. El experto duda de que un tribunal llegue a dictar sentencia a tiempo y de que el primer ministro deje el poder, pero si eso ocurriera, supondría el fin de su larga carrera política.
"Pero no sé, por alguna razón no tengo la sensación de que eso vaya a pasar. Creo que ahora veremos cierta escalada y lo más probable es que Netanyahu se mantenga en el poder. Simplemente habrá una coalición más amplia y el Likud tendrá algo menos de fuerza, pero lo más probable es que lo consigan, porque se espera de un momento a otro una nueva ronda del conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel. Por eso creo que esto permitirá subir un poco la popularidad de Netanyahu", indicó el experto.
¿Qué pasará si Netanyahu se va?
Yakov Rabkin cree que la salida de Netanyahu cambiaría poco el comportamiento de Israel. "Por eso es difícil suponer que surjan posibilidades de crear un Estado palestino o un Estado con igualdad de derechos desde el Jordán hasta el mar. Mientras el sionismo, es decir, la supremacía de un grupo de la población consagrada en la ley, siga siendo la base del Estado, solo podrá cambiar el estilo de la política exterior, no su esencia", agregó.
Por su parte, Murad Sadygzade considera que muchos vecinos de Israel, así como los países europeos, quieren que al frente del Estado hebreo se encuentre un líder más moderado que rebaje la tensión en las relaciones. "Sin duda, alguien como Lapid, Gantz y demás serían más moderados en las relaciones, por ejemplo, con Europa, y no agitarían tanto el tema iraní. Pero en lo global todos coinciden en que Irán es una amenaza y Catar es una amenaza", señaló.
"En lo doctrinal no se diferencian en nada, solo cambian un poco los métodos. Si uno presiona más y actúa con más dureza, los otros están más dispuestos al compromiso y buscarán bajar un poco la tensión en la política exterior", concluyó.
Durante la campaña, los líderes de la oposición han sostenido que, si ganan, seguirán golpeando con fuerza a los grupos armados en toda la región. Todos han criticado a Netanyahu por no haber logrado "destruir" a Hamás ni "eliminar" el programa nuclear iraní, como había prometido.