Los brasileños tendrán un día libre más a la semana, lo que podría favorecer a Lula da Silva en las urnas. A 11 días de la segunda vuelta, el Senado aprobó por 75 votos contra uno la enmienda constitucional que pone fin al esquema 6x1: cinco días de trabajo en lugar de seis, dos de descanso garantizados y una semana máxima de 40 horas en vez de 44, sin recorte salarial.
El fin de la 6x1 fue una de las grandes banderas de la campaña de Lula. No obstante, Flávio Bolsonaro, que durante meses cuestionó la iniciativa, también la respaldó en la votación, por lo que algunos analistas consideran que su impacto en la segunda vuelta podría ser limitado.
Tiempo para vivir
La medida (cinco días de trabajo y dos de descanso) goza de un amplio apoyo entre los brasileños. Según una encuesta de Quaest de julio, el 69 % de la población respaldaba el cambio.
"Hoy es un día para celebrar una conquista histórica de millones de trabajadores y trabajadoras", escribió el mandatario en sus redes sociales. "Quien trabaja tanto para construir Brasil también merece tener tiempo para vivir", añadió.
El debate sobre la iniciativa había adquirido una fuerte dimensión electoral. Lula convirtió la reducción de la semana laboral en uno de sus argumentos de campaña y desafió públicamente a Flávio Bolsonaro a explicar cómo votaría y qué orientación daría a los legisladores del Partido Liberal (PL).
Bolsonaro, por su parte, inicialmente cuestionó la iniciativa, acusó a Lula de "oportunista" por impulsar el debate en plena campaña electoral y defendió como alternativa un régimen flexible, con pago por horas trabajadas y condiciones pactadas entre el empleador y el trabajador.
Sin embargo, este martes cambió de postura y anunció que votaría a favor. Tras visitar a su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, que cumple prisión domiciliaria, el candidato justificó su decisión al afirmar que es lo que "la mayoría de los trabajadores brasileños quiere".
Viento a favor de Lula
Lula se burló del giro de su rival. "A veces me pongo a pensar: si todo el mal que le cause a este país es hacer que la derecha avance y atienda los intereses del pueblo brasileño, voy a seguir haciéndolo", dijo el presidente.
El impulsor del movimiento contra el esquema 6x1, el diputado electo Rick Azevedo, cree que la aprobación de la medida puede cambiar el resultado de unas elecciones cuya primera vuelta ganó Flávio Bolsonaro.
Victor Escobar, investigador de la Universidad Federal de Río de Janeiro, considera que la medida puede favorecer la campaña por la reelección del presidente. "Influirá en cómo se sienten los votantes en lo económico a la hora de votar; pueden sentirse más aliviados con un cambio en su horario de trabajo", argumentó el experto.
Por su parte, el analista político Rafael Cortez señala en un análisis para CNN Brasil que la campaña del presidente puede centrarse en los riesgos que, según el oficialismo, supondría para los programas sociales un eventual gobierno de Flávio Bolsonaro. Los derechos laborales encajan con naturalidad en ese discurso.
¿Efecto limitado?
Al apoyar la reforma, Flávio Bolsonaro le quitó a Lula la posibilidad de presentarlo como opositor a una medida que respalda la mayoría de los brasileños. Cortez ve en ello un cálculo de la oposición: el voto a favor busca mostrar al electorado que el candidato no amenaza las conquistas laborales.
Según Cortez, la enmienda le da a Lula una agenda más favorable, pero el reducido tamaño del grupo de votantes indecisos limita la posibilidad de convertir esa ventaja en votos.
En la misma línea se expresa el analista político de CNN Brasil Caio Junqueira: "Es una agenda positiva, pero no es una bala de plata". A su juicio, el fin del esquema 6x1 favorece sobre todo a quienes ya votan por Lula y su Partido de los Trabajadores (PT), mientras que los debates televisivos podrían ser el verdadero punto de inflexión para el votante.
Rodrigo Prando, profesor de Ciencia Política y Sociología de la Universidad Presbiteriana Mackenzie, recuerda que la popularidad de la reforma no significa que los electores cambien su voto por ella. "La sociedad está polarizada, y esta agenda por sí sola no explica la elección del votante", declaró al medio Nexo.