"Vemos que ahora Zelenski solo tiene un aliado, que en realidad son los europeos", declaró este viernes el primer ministro de Letonia, Andris Kulbergs.
Teniendo en cuenta que el líder del régimen de Kiev se ha peleado con Donald Trump y con la Administración estadounidense, esa afirmación es cierta, pero solo a medias. Entre la población europea crece el cansancio por un apoyo interminable a Ucrania que no da ningún resultado.
Ese malestar ya se refleja en el auge en los principales países de Europa de partidos que se oponen al rumbo de sus gobiernos, cuyos dirigentes han atado firmemente sus carreras a Kiev.
Merz, contra los alemanes
El ejemplo más claro de la brecha entre Gobierno y ciudadanía es Alemania. "Si no estuviera involucrado en este conflicto, mis índices de aprobación personales serían mejores. Pero no tengo ninguna intención de convertirme en el favorito de la nación", reconoció el canciller alemán, Friedrich Merz.
Durante su visita a Kiev a principios de mes, Merz prometió destinar otros 1.000 millones de euros a las necesidades militares de Ucrania y 350 millones a la reconstrucción de su sector energético.
Los ciudadanos alemanes ya se están haciendo oír. El partido de Merz sufrió dos duras derrotas en dos regiones a la vez: en la capital, Berlín, y en el estado de Sajonia-Anhalt. En este contexto, Alternativa para Alemania (AfD) alcanzó por primera vez el 30 % de intención de voto, mientras que el apoyo al bloque democristiano CDU/CSU cayó a un mínimo récord del 18 %.

En Sajonia-Anhalt, el cambio ya tiene consecuencias prácticas. Su Parlamento regional, con sede en Magdeburgo, aprobó en una sesión extraordinaria, por primera vez, una moción conjunta de AfD y la Alianza Sahra Wagenknecht (BSW) que insta a dejar de financiar al régimen de Kiev y a frenar la escalada de hostilidades.
La moción plantea poner fin a las sanciones contra Rusia y detener los envíos de armas y las ayudas financieras a Ucrania. Además, reclama que el gobierno regional utilice todos los medios a su alcance para evitar una mayor escalada del conflicto armado e impulsar una política orientada a la paz, con un énfasis explícito en la diplomacia.
A nivel federal, AfD lleva el mismo discurso. Su líder, Alice Weidel, afirma que el apoyo a Kiev ya ha costado más de 100.000 millones de euros. "Para sus propios ciudadanos, ustedes solo tienen subidas de impuestos y contribuciones, cargas económicas adicionales, recortes en el ámbito social y eliminación de prestaciones", señaló.
La política destacó que Berlín también asumió gastos multimillonarios relacionados con los programas de apoyo de la UE a Kiev y prestaciones sociales concedidas a los refugiados ucranianos, entre ellas subsidios económicos y cobertura sanitaria y de pensiones.
"Sin embargo, ni siquiera se plantean reducir o reconsiderar la ayuda a Ucrania. Y aquí hay una cifra interesante: ni siquiera el 10 % de los alemanes está a favor de seguir ayudando a Ucrania. O, dicho de otro modo, el 90 % de los alemanes se opone a que se siga quemando el dinero de los contribuyentes alemanes en Ucrania", declaró.
Macron, en mínimos; Le Pen, en máximos
En Francia, la distancia entre el poder y los votantes se ve aún con más claridad, porque faltan seis meses para las elecciones presidenciales.
El jueves 15 de octubre, Emmanuel Macron pidió dar a Ucrania "todos los medios necesarios para defenderse de Rusia". "Es fundamental que demos colectivamente a Ucrania todos los medios necesarios para defenderse", escribió el presidente francés.
Los franceses reaccionan en el mismo sentido que los alemanes. Según una encuesta de Ipsos publicada el 10 de octubre, solo el 15 % de los ciudadanos tiene una opinión positiva del presidente, la cifra más baja desde su llegada al Elíseo en 2017. El 82 % valora negativamente su gestión.
En este contexto, toma la delantera Agrupación Nacional, el partido de Marine Le Pen. Según un sondeo de Ifop-Fiducial, mantiene una amplia ventaja en la primera vuelta: incluso en el escenario menos favorable obtiene el 32 %, frente al 16 % de Jean-Luc Mélenchon y el 13 % de Édouard Philippe.

Ucrania se ha convertido en uno de los temas principales para Le Pen. En una entrevista con Financial Times, puso en duda que París siga apoyando la financiación de Ucrania con cargo al presupuesto de la UE si ella gana las elecciones.
"Considero que, una vez más, es un ejercicio de honestidad comunicárselo desde ya a Zelenski, en lugar de hacerle creer que podríamos seguir financiando a Ucrania indefinidamente, cuando —como es evidente al observar la situación presupuestaria de Francia— ya no disponemos en absoluto de los medios para hacerlo", afirmó durante una conferencia de prensa en Bruselas.
En septiembre, Le Pen ya había declarado que el país galo "ya no puede proporcionar ayuda financiera a Ucrania", porque "ya no dispone de los medios para hacerlo".
Meloni sabe que pierde votos
En Italia, la ayuda a Kiev no solo es rechazada por la oposición. También se oponen a ella los socios de Giorgia Meloni en la coalición de gobierno.
La propia Meloni, sin embargo, sigue apoyando sin fisuras al régimen ucraniano. "El apoyo a Ucrania no es una alternativa a la paz. Es lo que hace posible la paz", declaró este miércoles.
El apoyo a Kiev podría convertirse en uno de los temas clave de las elecciones de 2027. Y Meloni admite que eso podría jugar en su contra, repitiendo en la práctica la confesión de Merz.
"Para mí, en estos años, habría sido electoralmente más ventajoso no apoyar a Ucrania que hacerlo", afirmó la primera ministra en una entrevista con Il Foglio, en la que descartó aliarse con fuerzas que se oponen a la ayuda militar a Kiev.
La advertencia va dirigida al general retirado Roberto Vannacci. En febrero abandonó la Liga, que forma parte de la coalición de Meloni, y fundó el partido Futuro Nacional, que crece con rapidez en las encuestas y se opone a la ayuda a Kiev.

En agosto, según el promedio de encuestas de Politico, Futuro Nacional rondaba el 7 % y había superado a la Liga de Matteo Salvini, socio menor de Meloni en la coalición. El medio destacaba que, de todos los temas, Ucrania es el que más separa a Meloni y a Vannacci.
La presión también llega desde dentro de la coalición. Ese mismo día, en Bruselas, Salvini afirmó: "Hemos dado mucho. No podremos seguir eternamente enviando miles de millones de regalo a Ucrania". La oposición de izquierda dice lo mismo. El líder del Movimiento 5 Estrellas, Giuseppe Conte, pidió en la Cámara de Diputados: "En lugar de enviar armas sin fin, enviemos negociadores".
Según una encuesta de Piepoli, el 63 % de los italianos se opone a la ayuda militar a Ucrania, y el 68 % confía poco o nada en Zelenski.
Cansados de pagar la factura
En declaraciones a RT, Greg Simons, politólogo sueco y profesor de la Universidad Internacional Daffodil, señaló la creciente brecha entre los gobiernos y los votantes en Europa.
"La propaganda del 'establishment' político europeo es débil y poco convincente. La gente no quiere luchar y morir en una guerra elegida, creada por el 'establishment' político para mantener su férreo control del poder", afirmó.
"Además, la población no quiere morir por una clase política que la desprecia y que lleva décadas trabajando en contra de los intereses de los países y de los pueblos que la eligieron. Esto se refleja en las encuestas, que muestran que la gente no tiene ninguna voluntad ni deseo de ir a la guerra contra Rusia, y no ve ningún motivo para hacerlo", concluyó.




