El Ministerio de Asuntos Exteriores de España expresó este 21 de octubre "su más enérgica condena ante los insultos y calumnias" que profiriera el presidente argentino, Javier Milei –quien se encuentra de visita en ese país europeo–, contra el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, según se lee en un comunicado publicado por el organismo en su portal oficial.
"El Ministerio de Asuntos Exteriores expresa su más enérgica condena ante los insultos y calumnias dirigidos por Javier Milei al presidente del Gobierno, a España y a los españoles. Igualmente, condenamos con toda rotundidad el llamamiento al uso de la violencia que ha realizado esta mañana", reza el texto.
En el documento se enfatiza que "España es una nación soberana que no acepta injerencias externas, ni ataques e injurias a su presidente y a sus instituciones elegidas, libre, democrática y soberanamente, ni tolera que nadie enturbie" la "convivencia democrática".
Para finalizar, la Cancillería española calificó de "indigno" el hecho de que "una persona que ostenta la más alta jefatura de una nación hermana" visite esa nación ibérica "con el único objetivo de intentar fomentar un clima de polarización y violencia entre españoles y entre naciones hermanas, como son la española y la argentina".
Imprecaciones de Milei
Esta misma jornada, Milei tachó a Sánchez de "impresentable dictador" en el contexto de su participación en un evento organizado por Nueva Economía Forum. "España ha sabido acoger a cientos de miles de argentinos que escaparon de la miseria y falta de futuro, fruto del siniestro socialismo del siglo XXI, su sucursal Argentina, que es el kirchnerismo y que ustedes padecen regularmente con el impresentable dictador de Pedro Sánchez", sostuvo.
Luego, en una videollamada con el líder ultraderechista español Santiago Abascal y que colgara su oficina de prensa en X, dijo que "no hay nada más divertido que patear culos de zurdos" y se refirió a las imprecaciones que lanzara en la víspera contra su homólogo brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, al que tildó, entre otros epítetos denigrantes, de "ladrón". Esos insultos también derivaron en un reclamo formal de Brasilia.


