Las personas que dependen de la inteligencia artificial (IA) para resolver problemas de aritmética y de comprensión lectora obtienen peores resultados y son más propensas a darse por vencidas cuando se les retira ese tipo de ayuda, en comparación con quienes no recurren a la IA, según un estudio reciente.
"La preocupación apunta a lo que los científicos cognitivos llaman 'dificultades deseables': el esfuerzo productivo que desarrolla habilidad con el tiempo", afirmó la autora principal de la investigación, Grace Liu, de la Universidad Carnegie Mellon (EE.UU.). "Si la IA elimina sistemáticamente ese esfuerzo, las personas pueden obtener la respuesta correcta en el momento, pero desarrollan una capacidad independiente menos sólida", añadió.
¿Cómo llegaron a esa conclusión?
El equipo reclutó a 1.222 participantes y diseñó tres experimentos controlados aleatorizados, que incluyeron dos conjuntos de problemas matemáticos con fracciones y una serie de preguntas de comprensión lectora. Los participantes se dividieron en tres grupos, por lo que no hubo solapamiento entre las pruebas. Cada una tardó entre 13 y 15 minutos en completarlas.
En el primer experimento, el equipo colocó aleatoriamente a 354 participantes en dos grupos: uno que tenía acceso a un chatbot de IA y otro que no. Los investigadores dieron a ambos grupos los mismos 12 problemas de fracciones, cuyas respuestas el grupo con IA podía obtener de inmediato o mediante pistas solicitadas al chatbot. Luego, los científicos retiraron la IA sin previo aviso para una serie final de tres fracciones, que se entregó a todos los participantes, independientemente de su grupo.
Ambos grupos tenían la opción de saltarse los problemas. Los expertos dijeron explícitamente a los participantes que no había penalización por las respuestas incorrectas, por lo que saltarse un problema era una decisión deliberada, explicaron. A los participantes de ambos grupos también se le daba la respuesta correcta a cada problema si fallaban para que pudieran aprender de sus errores.
Este primer experimento mostró que los participantes del grupo con IA eran más propensos a resolver fracciones y menos propensos a rendirse cuando tenían acceso al chatbot, en comparación con el otro grupo. Sin embargo, cuando se retiró la IA, su rendimiento decayó y omitieron o fallaron más problemas, lo que sugiere que el uso de la IA perjudicó el desempeño sin asistencia, su persistencia y motivación.
El segundo experimento fue una réplica del primero, pero contó con 667 participantes y pequeños ajustes en el diseño de la prueba, incluida la adición de una fase de evaluación previa que ayudó a los investigadores a eliminar a los participantes que no podían resolver los problemas más básicos. Los hallazgos fueron similares a los del primer experimento, lo que sugiere que el uso de la IA para tareas sencillas perjudica la perseverancia y el impulso para completar esas mismas tareas sin IA, especialmente cuando se utiliza para obtener soluciones directas.
En un tercer experimento, el equipo exploró los efectos de la asistencia de la IA en la comprensión lectora, basada en habilidades de construcción de significado y de modelos mentales: el proceso cognitivo de crear representaciones internas de la realidad externa. La prueba incluyó a 201 participantes, divididos en un grupo con acceso a IA y un grupo de control. Los científicos dieron a ambos grupos cinco preguntas de comprensión lectora antes de desactivar el chatbot y entregar a cada participante otras tres preguntas.
Los resultados reflejaron los de los dos primeros experimentos, lo que sugiere que la reducción de la persistencia es resultado general de la externalización cognitiva hacia la IA.
El hallazgo más significativo
"El hallazgo más significativo es que quienes más delegan presentan un mayor descenso en la persistencia [aumento de la tasa de abandono], una habilidad importante en distintos ámbitos", señaló Liu.
Una posible razón por la que las personas dejan de esforzarse una vez que han experimentado la ayuda de la IA es que se acostumbran a la inmediatez de las respuestas y perciben como ineficiente cualquier método que tarde más, indicaron los investigadores.
Según el estudio, la dependencia excesiva de la IA erosiona nuestra aptitud cognitiva y el dominio de las materias. Para fomentar el aprendizaje a largo plazo, la capacidad y la autonomía de las personas, los modelos de IA y los chatbots deberían diseñarse para ofrecer orientación e instrucciones hacia una solución, en lugar de la solución misma, más como un tutor, sugirieron.
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