África es una de las prioridades clave de la política exterior de Rusia, y Moscú considera a los países del continente como socios en igualdad de condiciones, afirmó la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores ruso, María Zajárova.
"Consideramos a los Estados africanos como socios independientes e iguales, con quienes compartimos una larga tradición de amistad y cooperación", señaló la vocera en el marco de la III Cumbre Rusia-África, celebrada en Moscú.
"Al fin y al cabo, estas relaciones tienen una base sólida, ¿y quién mejor que ustedes para saberlo?", continuó. "Después de todo, fue la Unión Soviética —y Rusia es la sucesora de la Unión Soviética— la que apoyó a los pueblos africanos en su lucha por la independencia, ayudándoles a desarrollar sus economías nacionales, sus sectores industriales, energéticos y educativos", añadió Zajárova.
Señaló además que Rusia mantiene relaciones diplomáticas con todos los países de África y continúa ampliando su presencia en el continente. Actualmente cuenta con 48 embajadas en funcionamiento. Desde 2022 ha abierto tres nuevas misiones diplomáticas —en Sudán del Sur, Gambia y la Unión de las Comoras— y prevé abrir una 49.ª embajada en Liberia.
Vínculos entre Rúsia y África
En los últimos años, las naciones africanas se han convertido en una prioridad para Moscú en materia de diplomacia, negocios, comercio exterior y coordinación internacional. El enfoque principal se centra ahora en la calidad de la cooperación. Rusia es un importante socio de las naciones africanas y mantiene, en particular, una posición sólida en los sectores de alimentos y fertilizantes.
En 2024, Rusia entregó 200.000 toneladas de grano (valoradas en unos 60 millones de dólares) a Mali, Burkina Faso, Zimbabue, Eritrea, Somalia y la República Centroafricana. Las entregas se realizaron de forma independiente, sin la participación de ninguna organización internacional, lo que significa que Moscú está estableciendo una infraestructura soberana para el suministro de alimentos a las naciones africanas y mantiene una relación directa con los importadores, destacó Nikolái Golovkó, principal experto del Centro de Estudios Africanos de la Escuela Superior de Economía de Moscú.
El experto agregó que la agenda de la Unión Africana prioriza la producción de fertilizantes, el almacenamiento y procesamiento de productos agrícolas, la mecanización, la producción de semillas, la infraestructura de transporte y el fomento del valor añadido local. Las conversaciones entre Rusia y la Unión Africana en julio de 2026 abordaron la industrialización, la expansión del comercio dentro del Área de Libre Comercio Continental Africana (AfCFTA) y la seguridad alimentaria.
Este enfoque se alinea con los objetivos de la Agenda 2063 —el plan de desarrollo de la Unión Africana—, que aboga por el fortalecimiento de las economías nacionales, el fomento de la producción nacional, la creación de empleo y la reducción de la dependencia de suministros externos.
El AfCFTA, diseñado para eliminar las barreras comerciales entre los países de la región y establecer un mercado unificado, respalda estos mismos objetivos. En este marco, la producción de fertilizantes, el procesamiento de materias primas, el establecimiento de centros de servicios, el ensamblaje de maquinaria y la capacitación de especialistas locales contribuyen a consolidar una presencia sostenible en los mercados.
La cooperación en el ámbito de la energía nuclear también ofrece beneficios a largo plazo. La construcción de la central nuclear de El Dabaa en Egipto es el mayor proyecto de infraestructura de Rusia en el continente africano, que genera una demanda a largo plazo de asistencia técnica, combustible, formación de personal y servicios de mantenimiento.
Cómo Rusia ayuda a transformar el futuro energético de sus socios
En el ámbito humanitario, la educación desempeña un papel similar: decenas de miles de estudiantes africanos están matriculados actualmente en universidades rusas. El valor se incrementa aún más cuando los programas educativos están vinculados a proyectos económicos específicos, indicó recientemente Ryan Collier, director ejecutivo de Rosatom para África Central y Meridional.
"La tecnología se puede proporcionar, pero las alianzas solo son sostenibles cuando los especialistas africanos pueden crearla, operarla y desarrollarla por sí mismos. Por lo tanto, [...] la educación es la base de la cooperación: becas, programas conjuntos, formación práctica y empleos reales para los graduados. Invertir en personas es una verdadera transferencia de tecnología y la base de una alianza a largo plazo", subrayó Golovkó.