Los pasajeros que sobrevivieron al choque de trenes ocurrido en Urda, Toledo (España), y que ha dejado un saldo provisional de 64 muertos y más de 100 heridos, describieron las escenas dantescas que están viviendo desde que una formación se estampó contra otra en la mañana del 28 de octubre.
"Ha salido todo el mundo volando", contó un pasajero llamado Jesús en una entrevista con la Cadena Ser en la que explicó que la colisión fue tan repentina que casi no hubo tiempo de entender qué estaba pasando.
"Me he dado un golpe con el asiento de adelante, a partir de ahí hicimos la cuenta de que había habido un descarrilamento. Hemos intentado ayudar a la gente que estaba peor, pero el tren estaba inclinado en la vía y teníamos un poco miedo de que volcase y fuese peor", agregó.
Mientras Jesús hablabla con un periodista por teléfono, sostenía el suero de uno de lo heridos. "Estoy ayudando un poco a los sanitarios, hay muchos heridos y hay muertos, aquí hace falta ue venga mucha gente, hay gente pasándola muy mal (...) es una situacion de emergencia absoluta (...), he visto imágenes que no se me van a olvidar: un chico con el brazo amputado caminando, cuerpos tumbados que al tocarlos son cadáveres", añadió.
"Horrible"
Miguel, otro de los pasajeros, describió el choque como "un estruendo gigantesco, un golpetazo enorme", que duró alrededor de 10 segundos."Nos hemos quedado medio volcados y hemos salido por las ventanas y por las puertas", señaló.
"Por la ventana he visto uno de los vagones que ha caído y que estaba calcinado completamente; uno de los vagones tiene una vía del tren atravesando, que creo que es el vagón que estaba delante del mío", agregó Patricia, sobreviviente del accidente.
Otros pasajeros lograron comunicarse con sus familiares para avisar que estaban bien. Alberto Sotillos contó en televisión que su cuñado le advirtió que había "muchos muertos" y que la situación era "horrible".
También aseguró que el choque fue "brutal" y que los sobrevivientes intentaban ayudarse entre ellos. "Se ha producido incendios y llamaradas que los pasajeros han intentado apagar con lo que tenían y con lo que podían", añadió
María, hija de uno de los pasajeros, reveló que su padre la llamó en cuanto pudo para avisarle que estaba vivo. "Me dice que la gente que tiene a su alrededor hay un poco de todo, gente que está como él, gente que no tiene nada, que tiene golpe fuerte, que tiene sangre por el golpe", señaló.