Flávio Bolsonaro se declara "verdadero presidente electo" desde EE.UU.

El exaspirante aseveró que fue víctima de un "fraude electoral".

Flávio da marcha atrás y borra su autoproclamación como "presidente electo" en su carta desde EE.UU.

El excandidato presidencial brasileño, Flávio Bolsonaro, se declaró "verdadero presidente electo" de su país desde EE.UU. –a donde se fugó tras requerimientos de la Justicia–, en una carta pública divulgada en sus redes sociales. 

"Me dirijo al pueblo brasileño y a la comunidad internacional como verdadero presidente electo de Brasil", se lee en la misiva, en la que se agradece al presidente de Argentina, Javier Milei, "por su valentía, sentido de la justicia y legalidad", así como al presidente estadounidense, Donald Trump "y al maravilloso pueblo" de esa nación por acogerlo.  

"Esta es una tierra de libertades y de hermanos que comparten los mismos valores que las buenas personas de mi país. El presidente Trump es un gran defensor de la libertad de expresión", manifestó.

Acusación de fraude

En el texto, Flávio Bolsonaro aseguró haber sido víctima de un fraude electoral que, según sus palabras, habría sido fraguado por el exabogado del presidente Luiz Inácio Lula da Silva –y actual presidente del Tribunal Superior Electoral (TSE)– Kassio Nunes Marques, quien autorizó la prórroga de la jornada comicial en varios municipios, tras solicitudes interpuestas por las dos campañas electorales. 

"La noche del domingo, vi atónito cómo se consumaba un fraude electoral ante mis propios ojos. La actuación ilegítima e ilegal del exabogado de Lula permitió que se materializara una imposibilidad matemática, logrando que Lula sumara más de 10 millones de votos adicionales entre la primera y la segunda vuelta", acusó, sin justificar por qué el aumento en el caudal de votos de su contendor constituye una "imposibilidad matemática". 

En su lugar, el político ultraderechista afirmó que el Supremo Tribunal Federal (STF) impuso su criterio al TSE, mas la decisión "llegó incluso después de concluido el plazo legal, cuando las urnas ya habían cerrado" y, por eso, "los electores quedaron sujetos a reglas distintas". 

A contrapelo de su aseveración, el sitio de verificación de datos Colombia Check refiere que, con base en lo reportado por el máximo organismo electoral brasileño, en la prórroga solo acudieron a las urnas 34.330 personas, lo que representa apenas 0,03 % de los votos escrutados. Esa cantidad resulta insuficiente para modificar el resultado del comicio, en el que Lula se impuso con más de 4,3 millones de votos de diferencia. 

"Y las causas de nulidad no son el único problema. A lo largo de toda la campaña, se produjo un abuso de poder político y económico, así como el uso del aparato estatal en favor de la reelección. Se trata de hechos graves, expresamente prohibidos por la ley, que justifican la anulación de la candidatura de la fórmula Lula-Alckmin", arguyó.

"Persecución política"

A lo dicho sumó un señalamiento contra el magistrado del STF, Alexandre de Moraes, al que sindicó de haber iniciado un proceso de "persecución política" en su contra, apenas horas después de haber declarado que no reconocería la victoria de Lula y que pediría la anulación de la elección. 

Según él, al ordenarle que entregara su pasaporte, Moraes "puso en marcha la maquinaria de persecución política del régimen". "Al estar inhabilitado desde el origen y carecer de toda imparcialidad para iniciar cualquier procedimiento judicial en mi contra, su mera participación en actos procesales pone de manifiesto la magnitud de la arbitrariedad y la ilegalidad que están teniendo lugar", dijo al respecto.

Flávio Bolsonaro aseguró que si bien no tenía intención de "abandonar" su patria, lo hizo porque tuvo frente a sí "el manual clásico de cualquier golpe de Estado", en un contexto de "persecución política" que inició contra su padre, Jair Bolsonaro –condenado por Moraes a 27 años de cárcel tras hallarlo culpable de intentar dar un golpe de Estado en enero de 2022–, a él mismo y a sus seguidores. 

El objetivo de esta avanzada sería silenciar a cualquiera que no esté de acuerdo con el régimen de excepción instaurado en Brasil, a través de una Corte Suprema cooptada" por el gobernante Partido de los Trabajadores, al que tachó de "organización criminal".

"Para que quede claro: no existe ninguna orden de detención en mi contra, porque no he cometido ningún delito. Lo que hay es una 'caza de brujas' motivada políticamente, cuyo fin era convertirme en rehén y objeto de chantaje para proteger de un proceso de destitución ('impeachment') a los jueces corruptos de la Corte Suprema. Este es el guion de la persecución: confiscación del pasaporte, uso de tobillera electrónica, censura, arresto domiciliario, juicios farsa y, finalmente, una condena política", redondeó.

Para finalizar –y tras compararse con figuras históricas como José Martí o Charles de Gaulle–, aseguró que "su lucha por la democracia, la libertad y los derechos humanos en Brasil apenas comienza", insistió en que "es el presidente electo", afirmó que "los delincuentes que se robaron la elección de Brasil son parte de una organización criminal que implementó una tiranía", sostuvo que liderará a la oposición desde el extranjero y pidió a la comunidad internacional "no normalizar lo que está ocurriendo en Brasil".