Director de Iryo alertó 3 semanas antes del mortal accidente en Toledo sobre problemas técnicos en la ruta

El accidente del 28 de octubre, que dejó decenas de muertos, ha conmocionado al país.

Fabrizio Favara, director ejecutivo de Iryo, empresa privada de trenes de alta velocidad que opera en España, alertó hace casi un mes sobre los persistentes inconvenientes técnicos que había en la ruta en la que el 28 de octubre ocurrió una grave tragedia ferroviaria que dejó un saldo provisional de 69 muertos y cientos de heridos.

"Sobre la [línea] Madrid-Sevilla, el tema más frecuente, independientemente del tema de efecto extraordinario, es un tema que está conectado con el sistema de señalización que es el LZB; es un sistema bastante antiguo, es un sistema seguro, pero bastante antiguo", explicó el empresario el pasado 5 de octubre en el Senado, durante su comparecencia ante la Comisión de Investigación sobre el Estado de la Red Ferroviaria.

Esta hipótesis se sustenta en el hecho de que alrededor de las 08:30 (hora local), tres computadores del sistema encargado de controlar el tránsito y manejar la señalización en la ruta fallaron simultáneamente en un tramo de entre 63 y 90 kilómetros de la línea de alta velocidad. Eso trajo como consecuencia que varios de los trenes que circulaban por la vía se detuvieran automáticamente, entre ellos uno de la operadora Iryo, que quedó varado a la altura del kilómetro 119, cerca de Urda, provincia de Toledo, Castilla-La Mancha, sin poder reanudar la marcha.

"Cada vez que la señalización del tren no tiene desconexión de la señalización de la tierra, el tren se para, no se puede mover y busca bastante tiempo para reconectarse y empezar nuevamente el servicio", añadió.

Solo 23 días después de esa comparecencia, un tren de alta velocidad operado por la Red Nacional de los Ferrocarriles Españoles (Renfe) y uno de la compañía Iryo colisionaron a la altura de Urda (Toledo) y provocaron una tragedia que ha conmocionado al país y ha impactado de lleno en las campañas rumbo a las elecciones previstas para el 29 de noviembre.

Hipótesis

Las declaraciones de Favara toman especial relevancia porque una de las principales líneas de investigación del accidente apunta precisamente a una falla del sistema LZB, una tecnología que opera desde que se inauguró la ruta Madrid-Sevilla en 1992 y que actualmente está en proceso de sustitución por mecanismos más modernos.

Según esta hipótesis, tres computadores del sistema encargado de controlar el tránsito y manejar la señalización en la ruta fallaron simultáneamente en un tramo de entre 63 y 90 kilómetros de la línea de alta velocidad, por lo que varios de los trenes que circulaban por la vía se detuvieron automáticamente.

Uno de esos trenes era un convoy de la operadora Iryo que quedó varado a la altura del kilómetro 119, cerca de Urda, sin poder reanudar la marcha. Minutos más tarde, otro tren recibió desde el centro de control autorización para avanzar y terminó chocando con el que estaba detenido.