Las aspiraciones de Japón de aumentar su capacidad de ataque preventivo agudizan las tensiones geopolíticas en la región, advirtió el 3 de noviembre la República Popular Democrática de Corea (RPDC).
"Japón, una nación derrotada que está acelerando su transformación en un Estado beligerante tras despojarse de la máscara de 'Estado pacifista', persiste en sus intentos por adquirir la capacidad de lanzar un ataque preventivo. Esto está agravando aún más la tensión geopolítica", escribió la agencia estatal KCNA.
La RPDC argumenta su posición por el despliegue del lanzador de misiles guiados tierra-buque tipo 25 en las maniobras conjuntas más grandes de la historia, Keen Sword 27, que se llevaron a cabo en distintas regiones de Japón entre el 19 y el 29 de octubre. En los entrenamientos participaron 45.000 soldados japoneses y 12.000 estadounidenses.
Fue la primera vez que Tokio ha trasladado lanzamisiles y equipos a los campos de entrenamiento de las prefecturas de Nagasaki y Saga durante estas maniobras. Allí intercambió información sobre el objetivo, que simulaba el barco enemigo, con las fuerzas norteamericanas y ejecutó el procedimiento de lanzamiento.
Especialmente a Pionyang le inquietó que Japón no ocultó ante los medios que la meta del lanzamiento era probar el despliegue rápido del sistema de armas ofensivo frente a las costas de China y la RPDC, así como la capacidad de llevar a cabo operaciones antibuque.
"Cuanto más ansía Japón, con carácter desesperado, disponer de la capacidad para lanzar un ataque preventivo y cuanto más frenéticas son sus maniobras militares provocadoras y agresivas con fuerzas extranjeras, más se acercará su archipiélago a una crisis de seguridad grave, realista e inevitable", agregó.