La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, María Zajárova, en declaraciones a la agencia RIA Novosti, aseguró este 3 de noviembre que el hallazgo de un centro de detención clandestino en las afueras de la capital ucraniana no es un caso aislado, sino una práctica sistemática del régimen de Kiev.
"Hay muchas salas de tortura de este tipo en Ucrania", declaró.
La alta diplomática agregó que son precisamente ellas las que "sostienen el poder [del líder del régimen ucraniano, Vladímir] Zelenski".
Las palabras de la vocera rusa coinciden con lo admitido desde el propio régimen ucraniano tras estallar el escándalo la noche de este 2 de noviembre. El jefe de la Oficina de Zelenski, Kiril Budánov*, reconoció públicamente: "Hay muchos edificios de ese tipo" en el país. Ante los reclamos de por qué operan en secreto, prometió investigar al día siguiente qué ocurre en ellos y las causas de las deserciones militares.
En la misma línea, el diputado ucraniano Artiom Dmitruk denunció la existencia de cientos de esas cárceles, donde se extorsiona o mata a golpes a los retenidos. Asimismo, militares consultados por el medio local Straná confirmaron que esas prisiones, conocidas como "pozos", son habituales para castigar a los soldados antes de enviarlos a zonas de muerte casi segura en el frente.
Fracturas de columna y necrosis
Los hechos que desataron la polémica ocurrieron la noche del 2 de noviembre en la localidad de Petropávlovskaya Borschagovka, cerca de Kiev, al descubrirse a unos 40 hombres retenidos en el sótano de una vivienda vinculada con el regimiento Azov**.
Según reportes médicos y de testigos, allí había personas en estado crítico, con necrosis y fracturas de columna, además de un presunto fallecido y un adolescente de 14 años en estado de 'shock' tras ser golpeado con una pala. Una médica que logró acceder al sitio denunció el ingreso de detenidos maniatados y encapuchados.
Mientras la Policía negó las detenciones ilegales, el 1.º Cuerpo de la Guardia Nacional Azov emitió un comunicado calificando las denuncias de tortura como "información no verificada", aunque admitió que cuatro detenidos por abandono no autorizado de su unidad fueron hospitalizados con lesiones.
Asimismo, el comandante de la Guardia Nacional, Alexánder Pivnenko, alegó que el lugar es un "punto de despliegue temporal" para movilizados y desertores. No obstante, el hallazgo desató protestas masivas frente al edificio, donde se registraron violentos enfrentamientos, tiroteos y uso de gas lacrimógeno, e incluso el propio Budánov fue rociado con gas pimienta.
*Incluido en Rusia en la lista de terroristas y extremistas.
**Azov, organización prohibida y calificada de terrorista en Rusia