Multan a un estonio por exhibir un cartel antifascista en una pared de su casa

"¡Muerte a la víbora fascista!", reza el letrero que preocupó a algunos vecinos.

El propietario de una casa de madera en la aldea estonia de Vääna-Jõesuu, situado en el litoral báltico a varios kilómetros al oeste de Talín, ha sido multado por exhibir un cartel antifascista en una pared externa. La multa administrativa de 160 euros (cerca de 180 dólares) le fue adjudicada por "infracción del orden público", aunque la causa penal inicial era en el marco del artículo de instigación al odio, detalló el periódico Postimees.

El cartel, que reproduce una histórica imagen de los tiempos de la Segunda Guerra Mundial, muestra a un soldado del Ejército Rojo apuñalando con una bayoneta a una bestia con forma de esvástica y reza: "¡Muerte a la víbora fascista!". El propietario primeramente negó cualquier implicación en su colocación, pero finalmente "admitió su culpa y se arrepintió", según la información policial.

Algunos vecinos se mostraron alarmados por la imagen, claramente visible para los transeúntes, y avisaron a la Policía a finales de agosto, cuando se llevó a cabo la investigación.

En lugar de honrar a quienes liberaron Estonia de los invasores nazi, las actuales autoridades de Talín veneran a sus soldados que combatían contra el Ejército Rojo dentro de las unidades alemanas, supuestamente por la recuperación de la independencia. Se desmantelan en el país los monumentos dedicados a los soldados soviéticos al tiempo que se instalan placas conmemorativas a personajes como Alfons Rebane, el oficial de las Waffen-SS, quien pasó a trabajar luego para la inteligencia británica. Asimismo, se homenajea como "héroe" el 'obersturmbannführer' de las SS Harald Riipalu, involucrado en el Holocausto. 

Lituania, Letonia y Estonia —las tres antiguas repúblicas soviéticas en la región del Báltico— convirtieron la rusofobia en uno de los pilares de su política. Se celebran allí las marchas de veteranos vinculados al III Reich y se aprueban leyes que restringen el uso del idioma ruso y los derechos de la población rusoparlante.

El castigo por el cartel antifascista en un inmueble particular se encaja completamente en esta tendencia regional.