Se dio a conocer a principios de septiembre sobre la operación 'Karfaguén' ('Cartago', en español) en Ucrania. Entonces, organismos independientes que investigan la corrupción en las altas esferas del poder anunciaron que estaban indagando las operaciones delictivas de una banda organizada, encabezada por un empleado de la Fiscalía General ucraniana. La Oficina Nacional Anticorrupción (NABU) y la Fiscalía Especializada Anticorrupción (SAP) sospecharon que la trama criminal encubría una red de centros de llamadas fraudulentos y legalizaba bienes ilegales.
Pero el escándalo estaba lejos de acabar. El 4 de noviembre han trascendido nuevos y turbios detalles de las pesquisas.
Todo sobre el inicio del megaescándalo de corrupción en Ucrania, en este artículo
¿Qué encontraron?
Los organismos investigadores publicaron las grabaciones, con duración de 54 minutos, sobre 'Cartago'. Según NABU y SAP, desmantelaron la organización delictiva que desde hace años operaba con el amparo del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU), la Oficina del Fiscal General y la Policía Nacional.
Con la complicidad de las fuerzas de seguridad, la banda aseguraba una red de 54 centros de llamadas con 2.700 empleados, que estafaban a las víctimas, informan medios locales. Además, la organización criminal vendía drogas, incluyendo mezclas psicotrópicas, fabricaba tabaco de contrabando y falsificaba marcas extranjeras.
Su radio de acción no excluía el uso de la violencia: los delincuentes organizaban vigilancia de la gente, asaltos, secuestros, torturas por encargo y extorsiones. En algunos casos demandaron a las víctimas hasta 5 millones de dólares. Asimismo, los criminales planearon el secuestro del periodista ucraniano Denis Bihus y una agresión con ácido por su investigación de la cadena de tiendas U420, que vendía drogas. También planeaban amenazar al bloguero Igor Lachenkov y al medio ProKiev.
A su vez, las fuerzas de seguridad estaban encargadas de blindar las actividades delictivas de la banda y obtener ganancias. Alertaban de inspecciones estatales, intercedían en los juzgados e incluso facilitaban acceso a la red de videovigilancia urbana. Al mismo tiempo, los delincuentes sobornaban a los jueces y planeaban sobornar a ministros.
Por sus servicios, los agentes recibían 7.000 dólares al mes en criptomonedas. Una de las billeteras de criptodivisas de la trama canalizó 3,75 millones de dólares.
Estructura criminal
La estructura criminal contaba con al menos 12 personas, incluyendo miembros del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU), la Oficina del Fiscal General y la Policía Nacional.
El presunto cabecilla resultó ser un hombre con tres antecedentes penales, bajo el alias 'Kriminal'. El medio Ukrainskaya Pravda supone que podría tratarse de Andrey Osipov, detenido previamente por los organismos de investigación.
Su socio principal podría ser Egor Burkin, bajo el alias de 'Meksikanetz' ('Mexicano', en español), huido de Rusia. Al mismo tiempo, este sería el organizador y jefe del cartel de drogas internacional 'Khimprom' ('Producción Química'). En 2016, la Fiscalía rusa lo declaró en búsqueda, y se refugió en Ucrania. Luego la Fiscalía ucraniana hizo lo mismo en 2019.
Además, hay otros miembros del grupo criminal que se mencionan:
- 'Bokser' ('Boxeador') y Pasha, quienes actuaban como el brazo ejecutor de la organización, asumiendo el trabajo sucio y el uso de la fuerza;
- 'Price' ('Precio'), un policía ucraniano, encargado de la tapadera de los centros de llamadas;
- 'Konsultant' ('Consultor'), otro uniformado, responsable de garantizar la seguridad de la trama y de coordinar varias de sus ramas ilícitas;
- Akim: Sergei Duka, mayor general del Servicio de Seguridad de Ucrania, quien proporcionaba el blindaje de la banda frente a las pesquisas de sus propios compañeros.
Registros y detenciones
El 4 de noviembre, NABU y SAP registraron a varios altos cargos del Servicio de Seguridad, incluyendo al jefe de la Dirección Principal de Seguridad Interna del SBU, Anton Kravchuk, y al primer subdirector de la Dirección Principal "D" del Departamento para la Protección de la Identidad Nacional del Servicio del SBU, Alexánder Kovalchuk.
Además, cuando los detectives de los organismos de anticorrupción trataron de registrar a otro funcionario del SBU, este les llegó a amenazar con un arma de fuego e impidió por la fuerza el acceso al lugar. Se cree que era el primer subdirector del Departamento para la Protección de la Identidad Nacional del SBU, el general Sergei Duka (Akim).
Los fiscales detuvieron a Duka y a Vladímir Tsenov ('Price'), primer subdirector del Departamento de Investigaciones Estratégicas de la Policía Nacional.
A su vez, el jefe del SBU despidió a los funcionarios del servicio, involucrados en la red criminal, tras la investigación.




