El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, reelegido el 25 de octubre, ha comentado su victoria en el contexto de los recientes acontecimientos en el panorama político global.
"Todavía estoy algo embelesado con el significado de esta victoria, porque no fue una victoria para Brasil; fue una victoria para el mundo", dijo el mandatario latinoamericano este 5 de noviembre en una transmisión junto con el diputado federal André Janones.
"Está inspirando al mundo entero. Fue una victoria para el mundo. Y otro aspecto importante es que, en la misma semana en que yo gané, [el primer ministro Benjamín] Netanyahu perdió en Israel. Y me parece que mi amigo [el presidente Donald] Trump está perdiendo en Estados Unidos. Por lo tanto, fue una victoria, una victoria extraordinaria del pueblo brasileño. Fue una lección para el mundo", agregó.
"El pueblo brasileño despertó para decir que Brasil no acepta ser el patio trasero de nadie. Eso fue lo que sucedió", concluyó.
Las declaraciones de Lula reflejan las tensiones que mantiene con Donald Trump y Benjamín Netanyahu. La relación con el inquilino de la Casa Blanca está marcada por profundas diferencias ideológicas y comerciales, especialmente después de las medidas arancelarias de Washington contra Brasil y las críticas de Lula a la política exterior de Estados Unidos. Aunque ambos líderes han mantenido contactos diplomáticos, el mandatario brasileño insiste en defender la soberanía de su país frente a las presiones externas.
Por su parte, las relaciones con el Gobierno israelí de Netanyahu atraviesan una grave crisis desde el inicio de la guerra en Gaza. Lula ha condenado reiteradamente las operaciones militares israelíes y ha acusado al Ejecutivo de Netanyahu de cometer "genocidio" contra la población palestina.