La sombra del crimen organizado intentó devorar a Cherán, pero se topó con la férrea voluntad del pueblo purépecha. Tras años de sufrir violencia y el saqueo de sus bosques, la comunidad se alzó para recuperar su paz. Hoy su seguridad no depende del Estado, sino de la estricta vigilancia de quienes aman su tierra y arriesgan todo por defenderla. Entre la amenaza de los cárteles y un singular modelo de autogobierno, sus residentes libran una valiente lucha diaria en pleno corazón de Michoacán.