El Gobierno japonés estudia un nuevo aumento del impuesto a las empresas como posible vía para financiar un mayor gasto en defensa, según fuentes cercanas al asunto citadas este domingo por la agencia Kyodo.
Un alto funcionario del Ejecutivo estimó que, de acuerdo con las necesidades planteadas por el Ministerio de Defensa, el gasto podría elevarse entre 443.000 y 506.000 millones de dólares. Una de las fuentes consultadas afirmó que subir nuevamente el impuesto corporativo "es una opción", mientras que otra, vinculada a la coalición gobernante, señaló que las grandes y medianas empresas han acumulado beneficios retenidos, lo que dificulta oponerse a una subida de impuestos.
Las empresas podrían oponerse
Los ingresos por este tributo marcaron un récord en el año fiscal 2025, impulsados sobre todo por las empresas de inteligencia artificial y semiconductores. No obstante, Kyodo advierte de que el sector empresarial podría resistirse, al temer que un nuevo incremento afecte a las subidas salariales y reduzca la competitividad internacional de Japón.
La discusión se produce mientras el país revisa tres documentos clave de su política de seguridad antes de que termine el año, un proceso que podría llevar el gasto anual en defensa por encima de los 63.200 millones de dólares. Tokio ha intensificado el refuerzo de sus capacidades militares ante el aumento de supuestas amenazas en la región.
El actual plan quinquenal, que abarca de 2023 a 2027, contempla un gasto de 272.000 millones de dólares. El presupuesto del año fiscal en curso ronda los 57.000 millones, incluyendo los costes del realineamiento de las fuerzas estadounidenses. Según Kyodo, el próximo plan, previsto para el periodo 2027-2031, dará prioridad a la compra masiva de drones y al almacenamiento de munición y misiles, con el objetivo de preparar al país para un conflicto prolongado.
Anteriormente, China y Rusia se pronunciaron sobre la militarización creciente de Japón. China criticó al Gobierno japonés por evitar una reflexión sincera sobre las lecciones de la Segunda Guerra Mundial y por difuminar su responsabilidad histórica, subrayando, que las acciones de Tokio "alarmaron aún más a los vecinos asiáticos y a la comunidad internacional respecto a lo que realmente está haciendo Japón". Mientras tanto, Moscú instó a Tokio a abandonar los intentos de "retocar las páginas inhumanas de su propia historia", al haber sido "uno de los principales agresores de la Segunda Guerra Mundial".


