Opinión
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Oleg Yasinsky

Oleg Yasinsky, periodista ucraniano chileno, colaborador de los medios independientes latinoamericanos como Pressenza.com, Desinformemonos.org y otros, investigador de los movimientos indígenas y sociales en America Latina, productor de documentales políticos en Colombia, Bolivia, Mexico y Chile, autor de varias publicaciones y traductor de textos de Eduardo Galeano, Luis Sepúlveda, José Saramago, subcomandante Marcos y otros al ruso.
Mientras el Perú hace varias semanas que ya vive una verdadera rebelión ciudadana y el número de asesinados dramáticamente aumenta cada día, la gran prensa internacional, que siempre y con tanta generosidad tenía sus primeras planas para todos los maidán, 'revoluciones de colores' y 'protestas ciudadanas' en Venezuela, Cuba, Rusia o Irán, simplemente no ve el drama peruano.
Ningún cambio se puede construir desde una orgullosa mediocridad ni desde la prepotencia que ella lleva implícita, que lamentablemente ha llegado a ser el sello del actual gobierno chileno.
El peor crimen que cometió la URSS, aquel que nunca se le perdonará, fue el de haber sido una esperanza compartida para lograr una sociedad más justa, más digna y más humana.
Los trágicos acontecimientos en el corazón de Europa no son más que la parte más visible de la crisis general que está poniendo fin a la prehistoria que vivimos. Junto con los enormes riesgos es además una gran oportunidad, y un reto, para toda la humanidad de defender lo nuestro, lo invisible.
Tal vez le habría sido más conveniente a la derecha peruana esperar con tranquilidad el término legal de este gobierno, que no estaba en condiciones de amenazar a los intereses de ninguno de los poderosos. Pero parece que la avaricia e inmediatismo patronal, multiplicados por el odio racista y clasista, no dejan espacio para lo racional.
En los momentos difíciles como este, creo que es importante sacar del olvido y a estas alturas, casi del anonimato, el nombre de un hombre, que para varios (y me incluyo) fue el tercer gigante cubano, después de Martí y de Fidel.
¿Qué pasó con la izquierda que construyó esta trampa para caer en ella? ¿En qué momento la izquierda latinoamericana dejó de ser revolucionaria, confundiendo la habilidad política con el oportunismo? Tal vez deberíamos buscar la respuesta en el plano cultural.
La construcción de las nuevas agendas sociales de estas fuerzas, que sin ninguna experiencia para gobernar llegaron al poder, fue un sincero intento de engendrar algo nuevo entre las ruinas de los viejos partidos políticos.
Las múltiples guerras por la liberación nacional, acompañadas con invasiones militares, golpes de Estado gestados por las metrópolis, parecían anunciar el fin de un viejo ciclo histórico y millones de luchadores se levantaban con el ideal de convertir este mundo en un lugar más justo.
Confieso que me sorprende estar ahora escribiéndole una carta, además una carta abierta, además una carta abierta en un medio cerrado por el gobierno progresista español (cosa que no sorprende), y además una carta a su nombre que, honestamente, no es para Ud.
Los monumentos, en varios idiomas llamados también "memoriales", tienen como sentido el recordar. Pero el acto de recordar es posible solo mientras existe la memoria.
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